Había finalizado un año difícil , pero se venia la hora de
cruzar el Río de la Plata
e instalarse en la Ciudad
de Montevideo para jugar en Durazno Fútbol Club.
Asociación Atlética Durazno Fútbol Club es una institución
de dicha ciudad que militaba en la segunda división Profesional del fútbol
uruguayo, que estaba gerenciado por un empresario argentino y un famoso
relacionista publico. La intención en esa temporada era que los jugadores vivan
y se entrenen en Montevideo para solo ir a Durazno a jugar los partidos de
local.
La cuestión fue que en Durazno se desarrolló la
pre temporada. Nada de Hotel 5 estrellas ni mucho menos. Todo el plantel al
albergo municipal.
Un albergo municipal que era usado para todo en esa ciudad,
de día funcionaba para que la gente saque el registro y de noche para que duerman
unos empleados de un frigorífico cercano. De mas está decir que no estaba en
condiciones para albergar a un plantel profesional que tenia que descansar para
hacer tres turnos diarios de entrenamiento.
Si hay algo importante en la pre temporada es la
alimentación, la idea es tratar de comer un poco de pasta, carne, pollo,
ensaladas y frutas.
Pero en esta en particular, solo se veía la sopa y el
arroz.
Era época de invierno, no había calefacción ni estufa, eso
si había que estar atento y “pescar” alguna sabana para no pasar frío a la
noche. Ni hablar de la higiene para ir a bañarse había que sacar turno prácticamente.
Como contraste, en Punta del Este con todo el glamour y
color estaba nuestro presidente y nuestro manager G. A. ya que era la
presentación de la camiseta, después de tres horas de viaje arribamos solo un
puñado de jugadores y el cuerpo técnico a la ciudad del Este de Uruguay.
Al evento lleno de “fantasía” habían acudido personajes de
la farándula, diseñadores de moda, modelos y periodistas del Uruguay y de
Todo un circo usado como golpe de Marketing que estos
personajes lo conocen a la perfección.
En el fútbol siempre se dice que los protagonistas son los
jugadores pero en Durazno Fútbol Club era verdaderamente todo al revés, el
protagonista era un manager que de fútbol lo único que sabia era que la pelota
era redonda.
Así nos fue, dicho proyecto duró menos de cuatro meses. Y
el ascenso quedo tan lejos como aquella promesa del manager que “Beckham jugara
con la camiseta de Durazno”.
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