Historias, relatos breves de laburantes del futbol. A veces ser futbolista no es un privilegio...

miércoles, 17 de abril de 2013

TRIPLE TURNO, PERO EN EL BAÑO

La primera pretemporada con el plantel profesional para el jugador juvenil es el primer paso para pegar el salto y afianzarse en el fútbol. Con esa expectativa forme parte de este viaje a Mar del Plata junto al plantel profesional. 
El lugar de hospedaje era un modesto hotel que pertenecía al gremio UDA que quedaba en Punta Mogotes, la alegría de formar parte del grupo de jugadores profesionales no dejaba ver las limitaciones que tenia el lugar. 
El objetivo estaba prácticamente cumplido, solo quedaba demostrar que uno estaba a la altura de las circunstancias y que podía formar parte definitivamente del plantel superior para tener la chance mas adelante en la primera división del club. 
Todo era nuevo, uno admiraba y trataba de aprender de los jugadores de experiencia y de perder rápidamente ese miedo a equivocarse que a veces se apoderaba la cabeza. Cabeza que ya había sido víctima de la maldita rapada para los debutantes en pretemporadas. 
El plan de entrenamiento que dispuso el preparador físico se basaba en jornadas de dobles y triples turnos, lo cual no dejaba tiempo para la distracción. Además, como jugador recién ascendido uno tenia que tratar de hacer las cosas lo mejor posible y realmente terminaba muy agotado. 
La dieta era bastante estricta, hasta que un día el menú indicaba una entrada con zapallitos rellenos, no voy a negar que tenían buena pinta. 
El triple turno había concluido y el hambre asechaba a todos los integrantes del plantel, lo cual esos zapallitos duraron un suspiro en los platos. Nadie se imaginaba lo que iba a venir. 
Es que el problema llegó al otro día, en mi habitación todos los juveniles con diarrea, era un papelón, justamente los que debutábamos teníamos que hacer todo a la perfección y estaba saliendo todo mal. 
No sabíamos que decir, nos mirábamos entre nosotros sin entender lo que nos estaba pasando, mientras esperábamos que salga el compañero del baño cada cinco minutos. Nadie se animaba a dar la cara, pensábamos que era alguna golosina que habíamos consumido fuera de la dieta. 
El tiempo pasaba y se acercaba la hora para arrancar el nuevo día y con eso el primer turno, ninguno de los integrantes de la habitación quería dar el primer paso y hablar con el medico. 
En fin, tomamos coraje, al salir de la habitación me daba cuenta que nadie había salido, algo andaba mal. 
Se olfateaba algo raro, llegando a lo del medico me cruzo con un dirigente y me dice: - ¿Vos también estas con diarrea? – Si, todos los de la habitación. 
Fue automático, me da una pastilla de carbón que ya le había dado el doctor a el y me dice que se suspendía el día de entrenamiento. 
Con esas palabras, también llegó un consuelo que nos salvó de un reto importante, ya que no éramos los únicos con diarrea y también siendo sincero venia bien para bajar el cansancio que se acarreaba luego de varios días de triple turno. 
Con el tiempo uno se ríe de la situación que se vivió en esa pretemporada pero también se da cuenta que los dirigentes por ahorrarse unos pesos o ganarse alguna comisión (el dueño del hotel era amigote del secretario) ponen en juego el trabajo de la gente y el prestigio del club. Nada nuevo, ¿no?

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